El término holismo deriva del griego ὅλος [hólos]: “todo”, “por entero”, “totalidad”, y considera que todos los sistemas, ya sean físicos, biológicos, sociales, económicos, mentales, lingüísticos, etc., y sus propiedades, deben ser analizados en su conjunto y no solo a través de las partes que los componen. Pero aun consideradas estas partes separadamente, analiza y observa el sistema como un todo integrado y global que en definitiva determina cómo se comportan las partes, mientras que un mero análisis de estas no puede explicar por completo el funcionamiento del todo. El holismo considera que el “todo” es un sistema más complejo que una simple suma de sus elementos constituyentes y que su naturaleza como ente no deriva de sus elementos constituyentes, sino de una sinergia entre ellos.
Desde una perspectiva holista, los sistemas funcionan como conjuntos y su funcionamiento no puede ser plenamente comprendido si solo se tienen en cuenta sus partes componentes. El holismo enfatiza la importancia del todo considerado en su globalidad y brinda gran importancia a la interdependencia de estas y a sus variadas interrelaciones.
Características del holismo
La visión holística del Ser humano implica la consideración y la evaluación de todas sus partes, pero integradas en el sistema entero.
Una enfermedad ya no viene vista solo como un órgano o una parte dañada, sino como la expresión de algo más complejo, que va más allá del cuerpo y abarca también las emociones reprimidas, el estilo de pensamiento, la cantidad y la calidad de energía del individuo. Todos estos elementos forman la enfermedad, y solo la consideración de todo el sistema puede llagar a una sanación real y profunda del individuo.
De la misma manera, una dificultad emocional considerada a través de un enfoque holístico deja de ser algo solo “de la mente” y se puede tratar de una forma integrada con todos los elementos del sistema: además de evaluar y modificar el estilo de pensamiento, se puede trabajar a nivel del cuerpo y de la energía de la persona para que todo el sistema vuelva a equilibrarse.
Según el enfoque holístico, somos un sistema integrado de mente-cuerpo-energía, y para estar verdaderamente bien, sano, en forma y en salud, todo el sistema tiene que estar equilibrado.
Las tres puertas del paradigma holístico
Las tres “partes” que forman este sistema están en continua y constante relación entre ellas, intercambiando informaciones y creando circuitos y canales de verificación y feedback continuos.
Hay varias “puertas de entrada” a este sistema, y cada una puede ser útil y eficaz en momentos distintos de nuestra vida diaria. Conocerlas todas y descubrir cuáles nos vendrán mejor en cada momento nos brinda muchísimas herramientas de bienestar holístico e integrado, si somos conscientes y tenemos la atención puesta en lo que nos pasa momento a momento.
La “Puerta de la mente” nos permite estar conscientes de lo que pensamos y sentimos momento a momento, para poder detectar, reconocer y gestionar todos los pensamientos, emociones y sentimientos de la forma más oportuna;
La “Puerta del cuerpo” nos proporciona, a través de las sensaciones físicas y la consciencia corporal, la manera más directa y eficaz de reconocer qué es lo que nos está pasando, si sabemos reconocer y descifrar sus mensajes;
La “Puerta del espíritu/energía” nos ayuda a ver y trabajar con el plano sutil, creando la realidad que queremos y sanando de forma profunda los bloqueos que nos impiden seguir en la dirección que queramos.
Según el momento que estamos viviendo o las condiciones peculiares en las que nos encontramos, podemos decidir por cuál de ellas “entrar” y así recuperar el equilibrio y bienestar perdidos.
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